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La maternidad subrogada se tornó amarga para una pareja belga y su "hijo probeta" atascado en Ucrania


La historia de Samuel, un niño belga de un añito y medio, es bastante típica para la Ucrania de hoy. Nació en 2009 de una madre de alquiler ucraniana facilitada por una agencia de Kharkov. Hasta ahora Samuel sigue separado de sus padres belgas que han pagado más de 30 mil euros por su nacimiento. Ningún funcionario ucraniano se atreve a asumir responsabilidad y dar resolución a esa triste situación.



El padre biológico del niño es Lorrain Guillain, de 27 años, que trabaja de instructor en un club de fitness (en la foto, a la izquierda). Hace pocos años Lorrain contrajo matrimonio homosexual con Peter Meurrens, un cardiólogo de 37 años. Los cónyuges residen en una pequeña ciudad belga cerca de la frontera con Francia.

Hace dos años la pareja gay encontró en Internet una agencia de vientres de alquiler con sede en Kharkov. Hasta ahora los dos belgas recuerdan como una pesadilla aquel momento de su vida. En vez de llevar a cabo un programa de gestación subrogada acompañado de una donación de ovocitos, Llorain fecundó con su semen a la madre de alquiler. Tras el parto, la madre de alquiler cobró sus honorarios y a renglón seguido renunció al pequeño Samuel.

Lorrain vio a su hijo en Kharkov inmediatamente después de naciera. Sin embargo, no logró sacarle de Ucrania, ya que los documentos del recién nacido preparados por la agencia no estaban en regla. La pareja gay fue a Bélgica con las manos vacías, mientras que Samuel fue entregado por un mes y medio a Natalia Vovk, ya abuela de dos nietos. El mes y medio se extendió a casi dos años, período durante el cual la pareja belga aportaba mensualmente mil euros a la agencia ucraniana.

En una ocasión, ante la falta de una nueva mensualidad, la agencia de Kharkov amenazó con internar a Samuel en un orfanato para que fuera adoptado posteriormente por alguna pareja ucraniana. Desesperados, los padres tomaron la decisión de secuestrar a Samuel y enviaron a Ucrania a sus compañeras, una belga de 56 años y una joven polaca, pero las "contrabandistas" fueron pilladas y despojadas del niño en el puesto de control fronterizo de Mostiska.

Según dijo el magistrado del Juzgado de Yavoriv, Iván Guzal, "a las dos extranjeras se les imputaba el delito de sustracción de menor para utilizar sus órganos. Pero habiendo visto el caso me di cuenta de que, en efecto, querían llevar al niño a su padre". Pasados tres meses, el juez condenó a las sustractoras a tres años de libertad condicional y ellas pudieron volver a sus hogares.

Mientras tanto, Samuel ya lleva medio año en un orfanato de Lvov y le pueden adoptar en cualquier momento, puesto que hay demasiadas parejas ucranianas que no pueden tener hijos. "Pese a su corta edad, el niño ha sufrido muchísimo", opina Ala Ligostaeva, la médico jefe del Orfanato nº 1 de Lviv.

Ahora Samuel se considera oficialmente huérfano, si bien sus padres se encuentran sanos y salvos. Ningún funcionario ucraniano se atreve a resolver su destino. Mientras tanto, la madre del niño está nuevamente embarazada para complacer a nuevos clientes. Ojalá la vida de éstos sea, al menos, un poco más feliz que la de los sufridos padres del pequeño Samuel.

Servicio de informacion del sitio www.surrogacy.ru


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